UNAP impulsa propuesta de norma constitucional para corregir el sentimiento de “abandono histórico” del Estado hacia sus Universidades Regionales

La iniciativa promovida junto al convencional quechua, Wilfredo Bacian, fue trabajada con el Cuerpo Académico y a la propuesta se suman los aportes de más universidades estatales de regiones. La norma definitiva se presentará ante la Convención Constitucional a mediados de este mes.

El objetivo del texto, que se busca introducir en la nueva Ley Suprema de Chile, es otorgar financiamiento fiscal asegurado a las universidades estatales regionales, reconociendo la importancia y aportes que estas instituciones realizan al desarrollo del país, especialmente en zonas extremas.

La Universidad Arturo Prat (UNAP) ha desarrollado reuniones de trabajo en su Casa Central en Iquique, Región de Tarapacá, con el convencional constituyente del pueblo quechua, Wilfredo Bacian Delgado.  De este trabajo surgió la iniciativa de impulsar una norma constitucional para que el Estado se reivindique con sus 18 universidades estatales que tienen un financiamiento con aportes fiscales que equivale solo al 26% de sus presupuestos anuales.

Ante esto el Convencional Constituyente Wilfredo Bacian, destacó “Lo más importante de este proceso es empoderar a la ciudadanía Y en este caso específico a las universidades regionales y las universidades de zonas extremas, abandonadas por el centralismo y que se encuentran en una situación de precariedad que no se justifica. Hay que tener claro que es imposible hacer un análisis real de las regiones desde Santiago o desde cualquier otra metrópoli. Hay que nacer y vivir en el lugar qué se investiga, si no se tiende a replicar los modelos de pensamiento y de acción de aquellos lugares de donde uno proviene.  Por ello, la responsabilidad que tiene el Estado respecto de las universidades de regiones y de zonas extremas es aún mayor, pues está en juego también la soberanía del Estado de Chile al igual que la generación de conocimiento específico respecto a estas realidades regionales”.

El director general de Vinculación con el Medio y Relaciones Internacionales de la UNAP, Dr. Cristian Jamett Pizarro, precisó «Creemos que esta propuesta de norma de las Universidades Estatales de regiones extremas será abrazada por las otras comunidades universitarias, y también las y los otros convencionales. Nosotros estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo, pero dependerá también del apoyo de más comunidades y convencionales, en lo cual nos encontramos trabajando».

 

En tanto el rector de la UNAP, Alberto Martínez Quezada, desde una región extrema de Chile y como integrante del directorio del Consorcio de Universidades del Estado (CUECH), aporta su visión. 

— ¿Qué significa para las Úes estatales esta nueva norma en la futura Constitución?

Las Universidades regionales en particular las de zonas extremas, vivimos realidades adversas, con bajo aporte estatal, con comunidades con altas expectativas de desempeño y estudiantes con asimetrías formativas en sus condiciones de entrada.

Es un sistema de educación superior que estandariza y no particulariza. Y una región extrema no puede ser medida con los mismos indicadores que la zona central. Se suma, además, el actual sistema de acreditación que considera métricas de evaluación homogéneas, no reconociendo la diversidad regional.

Enfrentamos dificultades para atraer y retener capital humano avanzado. Y ofertamos carreras “no rentables” en regiones, para jóvenes que no pueden migrar o no lo desean, pues tenemos un rol social que cumplir.

Como instituciones generamos conocimiento y nos vinculamos con el territorio, de acuerdo a sus reales necesidades.

— ¿Cómo la UNAP ha liderado este proceso de norma constitucional?

Gracias al acercamiento con los diversos constituyentes de nuestros territorios, destacando el trabajo en conjunto y permanente del constituyente Wilfredo Bacian y su sensibilidad especial de valorar y posicionar el rol de las universidades estatales regionales. Queremos que se evidencie la urgente necesidad de ser valoradas y apoyadas, no solo por la docencia, investigación y vinculación con el medio, sino por la movilidad social que han vivido miles de jóvenes profesionales y sus familias, a lo largo de nuestra historia y país.

 

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