Duro análisis de la DW sobre el gobierno: «Piñera sigue en su puesto, pero ya renunció a gobernar»

En Chile actualmente se vive un momento de particular tensión, cuando se habla de política, ya que no se trata solo de la aprobación por parte de la Cámara de Diputados, de una reforma que permitiría a los ciudadanos sacar el 10% del capital acumulado en sus fondos de pensiones, sino también de la escasa popularidad y el desorden en las filas del oficialismo. 

Asimismo, son muchas las personas que están en desacuerdo y dudan de la capacidad del mandatario para sacar adelante al país. Pablo Ortúzar, antropólogo, miembro de la derecha indicó en un programa de radio lo siguiente: “no tengo claridad de que Piñera pueda terminar su mandato; el presidente está solo, aislado en un Estado que se está cayendo a pedazos”. 

De igual modo, el politólogo Daniel Mansuy en una entrevista, aseguró que el proceso constituyente, el cuestionamiento a las AFP y la potencial ruptura de la coalición derechista podría dejar a Piñera como “el sepulturero del presidencialismo en Chile”.

Lo que deja muy claro, que actualmente el Presidente se encuentra atravesando una mala situación política, en donde: “El problema de la oposición en Chile tiene varias dimensiones. Una es generacional. Luego, hay un grupo que rechaza los acuerdos transicionales posdictadura, que ellos consideran espurios, y luego otro grupo que los ve como consensos de gobernabilidad. También están los que valoran las instituciones de representación política como los partidos o los sindicatos y quienes las consideran meros instrumentos de sofocación de la energía de cambio social. Ninguna de estas dimensiones de oposición logra una articulación y sería razonable esperar que el proceso constituyente pueda obligarlas a dialogar, pero eso está por verse”, mencionó a DW Mario Álvarez, doctor en Comunicación Política de la Universidad de Leeds y académico de la Universidad Alberto Hurtado.  

Por su parte, Álvarez advierte de los riesgos que conlleva no solo la deslegitimación de la actividad política, sino la inacción del Estado. “Piñera ya renunció a gobernar. Puede seguir en el puesto, pero no está gobernando. El problema de esto es que las instituciones le deben su legitimidad, entre otras cosas, a su eficacia, y si la democracia no demuestra ser mínimamente eficaz en solucionar problemas de la vida, su propia existencia se pone en riesgo”, señaló.

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