Guayaquil y sus errores en la entrega de cuerpos por coronavirus: «Es doloroso no saber dónde está»

Ecuador ha sido golpeado duramente por el coronavirus, siendo uno de los primeros de América Latina en colapsar debido a la pandemia. Esto trajo consigo una cadena de lamentables errores, como por ejemplo, la entrega errónea de cuerpos a sus respectivos familiares y la pérdida de muchos de ellos. Esto último fue lo que ocurrió con María Dolores Encalada.

Han pasado más de dos meses desde que la ecuatoriana de 46 años de edad falleció en Guayaquil, a causa del Covid-19 y, hasta ahora, sus familiares no han podido encontrar su cadáver.La situación que los tiene bastante preocupados porque, a pesar de las gestiones que han hecho para poder encontrarla, no reciben respuestas concretas de su paradero.

Colapsos en tiempo de Covid-19

El domingo 22 de marzo, María Dolores Encalada comenzó a sentir los primeros síntomas del coronavirus, así lo reveló su hermana Greta Encalada en una entrevista para RT, donde explicó cómo fue su “pesadilla” desde que se contagió con este virus.

A pesar de su malestar, María fue a su trabajo el lunes 23 de marzo y en el lugar se le bajó la presión arterial. Ante su debilidad, fue trasladada de inmediato a su domicilio. «Del 24 al 25, ella comenzó con vómito, diarrea y no paraba, se comenzó a desvanecer, deshidratarse», cuenta su hermana.

Llamaron al 911, pero -a pesar de la emergencia- no les enviaron una ambulancia ni encontraron auxilio en otras personas, porque nadie quería movilizarlapor el temor al coronavirusy es que, durante el mes de marzo, Ecuador estaba colapsado por los casos de la enfermedad, que no paraban de aumentar.

Foto referencial

La situación de María era tan grave que su único hijo, de 23 años, continuó buscando ayuda, se acercó a un par de policías que encontró, quienes lo trataron de la peor forma. «Le dijeron que ese no era su problema», narra Greta.

El día 26, a las 10 de la mañana, llegó finalmente la ayuda médica. Fueron por ella en una camioneta doble cabina que no contaba con ningún implemento médico. La llevaron al Hospital General Universitario de Guayaquil, pero por su colapso, no la aceptaron.

De inmediato fueron rumbo a la Maternidad Mariana de Jesús, donde dos médicas salieron a darle atención, pero ya era demasiado tarde. María falleció por un ataque respiratorio.

La morgue del lugar estaba repleta por lo que el personal médico le pidió a Greta llevarse el cuerpo de su hermana, cubrirlo con una sábada y no tocarlo para evitar el traspaso del virus.

En busca de una sepultura digna

Cuando llegaron a la casa con el cadáver, comenzaron a buscar la manera de encontrar una funeraria para darle sepultura a María. Sin embargo, todas estaban a tope y nadie podía brindarles el servicio, y si lo encontraban, costaba “un ojo de la cara”.

«Son unos canallas, esa es la palabra, han abusado de nosotros», dice Greta, al relatar la actuación de las personas de los servicios funerarios, que cambiaban los precios constantemente, de hecho, llegaron a pedirle 2.800 dólares por un ataúd (más de 2 millones de pesos), y no le garantizaban un nicho ni la cremación.

El costo era tan alto que, la familia decidió llamar al 911 para informar del deceso e hicieron el papeleo pertinente para su sepultura. Dos días más tarde, el sábado 28, llegó el personal de criminalística para hacer el levantamiento del cadáver.

Se suponía que, al llevársela, tenían que informarle a Greta dónde había sido enterrada su hermana. Sin embargo esa información nunca llegó.

«Espere que la llamemos, como este es un caso probable de covid-19, posiblemente sea cremada o le darán sepultura, pero ya usted no se puede acercar al cuerpo». Fue la última vez que vio a su hermana.

Foto referencial 

Tras un tiempo, ingresó a la página web para saber información del cuerpo de su hermana; sin embargo, no encontró nada sobre su hermana.

Desaparición de cuerpos

La búsqueda del cuerpo comenzó de forma exhaustiva por todas las vías posibles: «Señora, lamentablemente, como su hermana no aparece en el sistema, es posible que esté en las morgues móviles que están en Criminalística», fue la respuesta que encontró.

«Eso fue ya demasiado para mí. ¿Cómo es posible que nos digan una cosa y sale otra? ¿Porqué nos engañan? Uno creyendo en la casa que ya a mi hermana le han dado cristiana sepultura y la han tenido amontonada ahí con todos los cadáveres, es una farsa, han jugado con nuestra sensibilidad, con toda la familia«, se lamentó.

Hasta ahora, el cuerpo de María no ha aparecido. «Para mí es doloroso no saber dónde está», menciona su hermana y dice que la familia ha seguido el proceso que le han indicado las autoridades para encontrar a su familiar.

Esta no es la única familia que se ha visto afectada por esta situación. De hecho, así como Greta, muchos siguen buscando el cuerpo de sus familiares, mismos que fallecieron por culpa de la pandemia durante los meses de marzo y abril.

Hasta ahora Ecuador registra 72.444 contagiados y 5.250 fallecidos por la misma causa

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