Alcalde de Arica aborda crisis por frontera cerrada con Tacna: “Son ciudades hermanas y llevamos más de 100 días separados”

La ciudad de Arica resiente el golpe de la pandemia del coronavirus. No solo a nivel de salud -donde hoy se conocieron 81 casos de COVID-19 en las últimas horas, un récord para la zona- sino que también a nivel económico, social y cultural luego del cierre de fronteras que comenzó el pasado 18 de marzo y que tiene a los ariqueños alejados de Tacna, su ciudad más cercana.

“Es un dolor silencioso que estén separadas ambas ciudades. Son ciudades hermanas y llevamos más de 100 días separados”, dice el alcalde de Arica Gerardo Espíndola

Agrega que “nos ha generado problemas económicos, sociales, culturales propios de nuestra región en cosas tan simples como por ejemplo los condimentos que tú le echas a la comida, los compras en almacenes que traen de Perú y venden acá o sectores muchos más afectados como el Transporte que son al menos 157 taxis locales que van para allá más todas las micros”.

“Hay un problema muy profundo que nos está pasando la cuenta de a poco”, afirma.

El cierre de las fronteras va a continuar, no sé hasta cuando, pero igual yo quiero que se mantenga todavía. Somos de las ciudades de Chile que ha ido en aumento bien peligrosamente respecto al coronavirus, no tenemos leve mejoría, por el contrario, sigue aumentando”, asevera el edil.

Lo que está pasando hoy en día también es que se empiezan a transparentar ciertas realidades de la ciudad, por ejemplo acceso a la salud. En Arica no tenemos acceso a especialistas, pero sí íbamos a Tacna, hay un hospital que se llama el Hospital de la Solidaridad, que queda cerca de la frontera más cerca de Arica. Y ahí van médicos de Lima y hay especialistas como gastroenterólogos, psiquiatras, pediatras, que en Arica tenemos pocos. Mucha gente se iba a atender la salud allá y hoy día esta realidad se hace más profunda, empieza a mostrar que en Arica efectivamente nos faltan especialistas”, ejemplifica.

“Estamos haciendo un estudio desde el espacio económico, desde la agricultura hasta el turismo que está muy afectado. El 70% de los hoteles está sin funcionar. Tenemos hoteles, la mayoría como residencia sanitaria”, cuenta además.

Eso sí el tránsito de carga se mantiene, mientras que el tránsito de personas está suspendido… legalmente. “Hay pasos ilegales y eso es preocupante porque hay minas antipersonales“, advierte.

Respecto a qué soluciones se pueden tener, lamenta que esta sea abrir las fronteras en un futuro y por mientras resisir. “Es complejo. Tacna tiene menos personas contagiadas a pesar de que la población es más grande que en Arica”, comenta.

En efecto, Tacna con cerca de 346 mil habitantes tiene solo mil infectados y 10 fallecidos. En el lado chileno, Arica lleva 2 mil contagios y 22 muertos.

Durante el día son como 19 mil personas que cruzan, aproximadamente 10 mil chilenos por día. “Es el paso fronterizo con más movimiento en Chile, porque estamos al lado. Si pasas rápido, te puedes demorar 40 minutos. Es como andar en comunas de Santiago y estar dentro del mismo sector. La ciudad más cercana que tenemos es Tacna a una hora y la ciudad chilena más cercana es Iquique a cinco horas“, afirma.

“Para que se den cuenta lo que significa quedar aislados del país y del mundo al tener la frontera cerrada. Es sumamente necesario para frenar el coronavirus, pero trae estas consecuencias“. lamenta.

“Muchas personas que trabajaban en Arica, asesoras del hogar por ejemplo, quedaron acá en Chile dos meses con sus hijos al otro lado, con un dolor muy grande, tuvimos 2 mil personas varadas en la ciudad”, recuerda.

Si bien Chile experimentó un fuerte movimiento social desde octubre, donde se afectó la economía de algunos sectores productivos, el caso de Arica fue especial, lo que duró hasta la pandemia. “Ya veníamos con el estallido social con una situación un tanto compleja pero en el verano Arica estuvo muy bien, Arica fue una de las ciudades menos afectadas por el estallido, se mantuvo bien en forma, pero esta pandemia nos afecta porque hay harto tránsito que viene desde Perú y desde Bolivia”, asevera.

Sobre la situación actual, Espíndola hace un diagnóstico: “Fue una de las primeras ciudades con cuarentena, estuvimos un mes en cuarentena, que fue difícil de llevar en una ciudad como esta que vive mucho del comercio en general. La cuarentena significó hartos problemas económicos, entonces apenas finalizó hubo una se explosión de gente en la calle y hoy día nos está pasando la cuenta”.

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